Y de pronto…
octubre 5, 2025El callejón de los silencios
octubre 5, 2025Leo era un niño muy curioso que siempre andaba con su perrito Bruno. Jugaban todo el día: corrían, saltaban, se escondían… ¡eran los mejores amigos del mundo!
Un día, mientras jugaban en el parque, Leo tropezó con algo extraño en el suelo. Era una lámpara dorada, vieja y polvorienta.
¡Parece una lámpara mágica! dijo emocionado.
La frotó con fuerza… ¡y de pronto, ¡PUM! salió un genio con barba azul y túnicas brillantes!
¡Has despertado al gran Genio Zafir!, dijo con voz fuerte. Por eso, puedes pedir un deseo. ¡Solo uno!
Leo se quedó pensando. Podía pedir dulces, juguetes, una bicicleta voladora… Pero miró a su perrito Bruno y dijo:
Quiero entender lo que dicen las mascotas.
El genio abrió los ojos, sorprendido.
¿Solo eso? ¡Qué raro! Pero está bien… ¡Concedido!
Una luz brillante envolvió a Leo y… ¡chas!… de pronto escuchó una voz junto a él:
¿Tanto lío para no pedirme un hueso? dijo Bruno.
¡¿Bruno?! ¡¿Estás hablando?!
¡Siempre he hablado! Pero ahora tú me entiendes.
Leo estaba feliz y no paraba de hacerle preguntas. Bruno, por su parte, aprovechó para decirle algunas cosas:
No me gustan los vegetales… ¡y dormir en el balcón es muy feo cuando hace frío!
Leo se rió, aunque también se sintió un poquito mal.
Lo siento, no lo sabía. Te prometo que voy a cambiar eso.
Mientras volvían a casa, Bruno le contó su historia: cómo fue separado de su mamá y sus hermanos cuando era muy pequeño.
Casi no recuerdo su cara dijo el perrito, bajito.
Leo sintió algo en el corazón. Nunca había pensado en lo que sienten los animales.
Más tarde, se encontraron con otro niño y su perro. Cuando se acercaron, los perros se olieron y el nuevo perro le dijo a Bruno:
¡Uy! ¿Hace cuánto no te bañas?
Leo se rió y le contó al otro niño, pero él se alejó asombrado.
Desde ese día, Leo comenzó a hablar con todos los animales que encontraba. Las palomas le contaban sus vuelos. Los gatos le daban consejos sabios. Una hormiga le habló sobre el trabajo en equipo. Y hasta los peces del estanque le decían lo tranquila que era la vida bajo el agua.
Con cada animal, Leo aprendía algo nuevo:
• De los pájaros, aprendió a valorar la libertad.
• De los perros, la lealtad y el amor.
• De los gatos, a cuidar de sí mismo.
• De las hormigas, la fuerza del trabajo en grupo.
• Y de todos, aprendió a escuchar con el corazón.
Leo creció siendo un niño especial. Porque entendió que los animales no están aquí solo para jugar…
También tienen historias, sentimientos y cosas valiosas para enseñar.
Y todo… gracias a un deseo mágico,
y a su gran amigo, Bruno.
Sruiz junio 2025
